Cuando se cambia una ventana, hay un elemento discreto que a menudo decide si el acabado queda profesional o descuidado: el tapajuntas. Parece un detalle menor, pero hace mucho trabajo, especialmente cuando se reforma sin picar la pared.
Qué es un tapajuntas y para qué sirve
El tapajuntas es un perfil que cubre la junta entre el marco de la ventana y la pared. Su misión es doble: ocultar el canto de la obra (y las imperfecciones que siempre hay en ese encuentro) y dar un acabado limpio y homogéneo, sin trabajos de albañilería adicionales.
Cuándo se usa
Su gran ventaja es en las reformas sin obra. Cuando se quita la ventana antigua y se pone una nueva sin picar la pared, siempre queda una junta visible. El tapajuntas la oculta, de modo que el resultado queda acabado enseguida, con mínimas molestias y sin polvo.
Materiales de tapajuntas
Los más habituales son:
- PVC: económico, no se corroe, fácil de limpiar y disponible en muchos colores y foliados efecto madera. Es el compañero natural de una ventana de PVC.
- Aluminio: más rígido y de línea más fina; encaja bien con ventanas de aluminio y estéticas contemporáneas.
La elección depende de la ventana que pongas, de la estética que busques y del presupuesto. Te aconsejamos la opción que mejor combina con el conjunto.
Acabados y colores
Lo más habitual es que el tapajuntas combine con el marco de la ventana para un resultado uniforme, pero se puede elegir el color o el foliado según la estética de cada estancia. Un buen tapajuntas bien colocado hace que la ventana parezca "de fábrica".