Las ventanas de PVC son una de las opciones más populares, y con razón: aíslan muy bien, no piden mantenimiento y tienen una relación calidad-precio difícil de superar. Pero no todas son iguales. Esta guía te ayuda a saber en qué fijarte para comprar con seguridad.
Por qué PVC
El PVC es un material que no se corroe ni se pinta, aísla muy bien del frío y del ruido, y se mantiene en buen estado durante décadas con una limpieza sencilla. Es especialmente indicado para climas húmedos y para quien busca eficiencia sin complicaciones.
El perfil: cámaras y tecnología
El corazón de una ventana de PVC es el perfil. Fíjate en dos cosas:
- Número de cámaras: los perfiles multicámara atrapan aire y mejoran el aislamiento. Cuantas más cámaras, en general, mejor comportamiento térmico.
- Marca y tecnología: trabajamos con perfiles Deceuninck, un fabricante europeo de referencia, con tecnologías como ThermoFibra, que refuerza el perfil con fibra en lugar de acero y permite valores como un Uf de 0,88 W/m²K.
El vidrio: tan importante como el perfil
De nada sirve un buen perfil con un vidrio malo. Elige el vidrio según tu necesidad: doble o triple para el aislamiento térmico, laminado acústico para el ruido, bajo emisivo para la eficiencia. Con el vidrio adecuado, sistemas de PVC llegan a Uw del conjunto muy bajos (hasta 0,83 W/m²K en algunos casos con triple vidrio).
Herraje, colores y acabados
El herraje (los mecanismos de cierre) determina la seguridad y la durabilidad. Y olvídate del tópico de que el PVC solo es blanco: hay amplias cartas de colores y foliados con efecto madera para integrar la ventana en cualquier estética.
Instalación: el paso que a menudo se olvida
La mejor ventana mal instalada pierde buena parte de su rendimiento. Un buen sellado perimetral y una colocación cuidadosa son imprescindibles. Por eso instalamos con equipo propio y cuidamos los remates.