Cuando hablamos de ventanas eficientes, el vidrio bajo emisivo (o de baja emisividad) está casi siempre presente. Es una tecnología discreta pero muy efectiva, que marca una gran diferencia en el confort y en la factura de calefacción.
Cómo funciona el vidrio bajo emisivo
El vidrio bajo emisivo lleva una capa metálica microscópica y transparente depositada sobre la superficie. Esta capa tiene una propiedad clave: refleja la radiación térmica. En invierno, en lugar de dejar que el calor de la calefacción se escape a través del vidrio, lo devuelve hacia el interior de la casa.
Lo mejor de todo es que esta capa no oscurece el vidrio ni reduce la luz natural de manera apreciable: actúa sobre el calor, no sobre la visión.
Qué mejora: el Ug y el confort
El efecto directo es una reducción del coeficiente Ug (la transmitancia térmica del vidrio): cuanto más bajo, mejor aísla. Un buen vidrio bajo emisivo con cámara de gas argón puede alcanzar valores muy bajos; en algunos de nuestros sistemas, como la corredera Eficient Plus, el vidrio llega hasta Ug 0,6 W/m²K.
En la práctica, esto se nota en dos cosas: una casa más confortable (sin la sensación de frío cerca de la ventana) y menos condensación, porque la cara interior del vidrio se mantiene más cálida.
Bajo emisivo y control solar
Hay capas que, además de retener el calor en invierno, ayudan a reducir la entrada de calor en verano (control solar). La solución ideal depende de la orientación de cada ventana: te asesoramos para elegir la capa adecuada en cada caso.