Convertir una habitación en dos espacios (un dormitorio y un despacho, una sala y un rincón de juego...) es una necesidad muy habitual. El gran reto es hacerlo sin que ninguna de las dos zonas quede oscura. ¿La solución? Dividir con vidrio.
Dividir con vidrio, no con obra
Un tabique de obra divide, pero también bloquea la luz y hace que los espacios parezcan más pequeños. En cambio, una división de vidrio separa los ambientes dejando pasar la luz natural de una zona a otra. El resultado: dos espacios funcionales que siguen pareciendo amplios.
Opciones de división
- Paneles separadores: divisiones fijas o móviles que delimitan sin cerrar del todo.
- Divisiones de vidrio: cerramientos transparentes o translúcidos que aíslan visual o acústicamente según el vidrio.
- Puertas correderas: para dividir solo cuando hace falta y reabrir el espacio el resto del tiempo.
El estilo crittall para dividir
Una de las opciones más de moda es la división de estilo crittall: una retícula de aluminio negro con vidrio que separa los espacios con mucha personalidad y sin restar luz. Es perfecta para pisos y lofts con aire industrial.